miércoles, 14 de mayo de 2008

ECONOMÍA DE LA CONFUSIÓN

13/MAYO/2008
Es notorio que el común de la gente nos sintamos frustrados cuando no entendemosa cabalidad lo que nuestros sabios de la Economía nos dicen cuando "queman" sus mejores neuronas para tratar de hacernos entender que los hechos económicos que nos afectan son catástrofes casi tan inevitables como los fenómenos naturales. Y su esfuerzo por confundirnos para que no demos pie con bola ha logrado hacer que la gente sienta repulsión por los temas económicos; más cuando éstos son analizados por quienes también tienen injerencia en la política. Lo anterior es fácilmente comprobable cuando oímos a los sesudos analistas opinar acerca de, por ejemplo, la rescisión estadounidense. Da la impresión de que el FMI, el Banco Mundial o la Casa Blanca emiten un Boletín ad hoc y los cerebritos que "entienden" su tendencia, explican al vulgo lo que al sistema le conviene que se sepa de dicho fenómeno. O sea, no se va a alas causas profundas del hecho económico, sino que se le desvirtúa y se le desnaturaliza al mismo tiempo con el fin de que la gente no sepa la verdad y no cuestiones sus causas y sus efectos. Me explico un poco más con el siguiente ejemplo: si voy caminando por la caalle junto a un edificio y de pronto me "cae" un santo piedrazo que produce una "alcancía" en mi cabeza, un avezado economista neoliberal se acercará a decirme que el peso de la roca, su masa, la aceleración que alcanzó al caer desde tal altura, entre otros argumentos "científicos" son la causa del tremendo chiupote con sangre que me hace llorar a grito abierto. ¿De qué me sirven tales datos? ¿De qué me sirve me digan que son las "fuerzas invisibles del mercado" las que ocasionan los desbarajustes a la economía? Si yo lo que busco en ese dramático momento es saber concretamente quien jijo's de su reverenda...Martha Sahagún... fue el que me lanzó la piedra para subir a partírsela... O a que me la parta (otra vez); así pues, en lo tocante a los hechos económicos habrá tantas explicaciones llenas de eufemismos o "cientificismos" como "sabios" economistas se presten a hacer el triste papel de colaboracionistas involuntarios (o voluntarios a sueldo) de los "ratones" que huyen tranquilamente con el botín mientras los legos nos quebramos infructuosamente la cabeza tratando de entender cómo hicieron esta vez su acto de magia para sacar de nuestros bolsillos los billetes y pasárselos a los suyos antes de que nos diéramos cuenta. Por estas y otras razones que iremos analizando semana a semana, la economía política es en ese nivel, tan sólo una rama de la metafísica aristotélico-tomista, al servicio de los más oscuros intereses económicos de los grupos dominantes de la sociedad que les permite tender un manto de impunidad a sus actos de rapiña. Es por ello que la Economía real es convocada a existir como la verdadera ciencia económica que nos arroje luz para saber con certeza cómo, por qué y quién ocasiona y se beneficia de los fenómenos económicos que a todas luces perjudican a muchos y benefician a pocos. Tal es mi propósito, dar respuestas concretas a preguntas y realidades también concretas, en lugar de verdades abstractas a lo Torquemada. Espero sus comentarios enriquecedores.

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