lunes, 13 de julio de 2009

ECONOMIA DEL VOTO

Francamente me daba mucha flojera escribir sobre las elecciones, pero algunas amistades me han insistido en que publique mi opinión porque, dicen, les parece interesante aunque no necesariamente estén todos de acuerdo conmigo. Lo haré de una manera concisa para no aburrirlos y para no regar más tinta de las muchas toneladas que ya se han regado sobre el tema. Va.
Ir a votar no es un ejercicio político. Es prestarse a la manipulación.
Votar no es crear, es repetir lo que siempre se hace en este tipo de sociedades cosificadas y pseudodemocráticas, o sea, delegar en otros lo que los ciudadanos como pueblo debemos hacer, pero no hacemos. Y lo que necesitamos es crear, inventar, trabajar.
Ir a votar es jugar el juego que los poderosos han inventado para oprimirnos y explotarnos.
Si nadie va a votar, los gandules que se postulan para diversos puestos, no resultarán elegidos y por tanto no pueden asumir sus puestos; se generaría un vacío de poder que nuestro pueblo, actuante y conciente, podría llenar en ejercicio de sus derechos políticos consagrados en el artículo 39 de la Constitución.
Entonces podría encumbrar a candidatos que sean sus aliados, gente nueva, que mande obedeciendo, que integre un nuevo Congreso Constituyente que elabore una nueva Constitución, de donde emane un nuevo gobierno.
Nuevo Congreso, Nueva Constitución y Nuevo Gobierno. Nueva conciencia de clase.
Esa es la receta que necesitamos para refundar el país.
Todo lo demás solo son buenos deseos y fórmulas ya demasiado gastadas.
Yo daría la vida por gente que se uniera a la causa.
¿Qué les parece?

AMÉ LA BELLEZA Y ME REALICÉ EN LO HUMANO

(En su amor, gracia y servicio y hasta que ÉL (Marx) venga.

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