ECONOMIA DE LA
VERDAD ES UNA HIJA DE LA……… VOLUNTAD DE PODER
A Javier
Prado Galán, con el cariño de mi sincera amistad
Desde
pequeño tuve la inquietud de saber qué cosa realmente era la verdad como una forma que me guiara a
llevar un recto andar en la vida; más tarde, en los inolvidables cursos de
Ontología dictados por el padre Raúl Durana (salud, Tata), le aprendí que la
verdad era la concordancia de la realidad con el pensamiento, definición que
probablemente tomó de su autor de cabecera Emirich Coreth. Creí resuelta mi
duda pues esa definición goza de un impecable formalismo que convence; además,
en mi tercera alma mater leí que “la verdad
nos hará libres”.
Pasados
los años, volvieron las dudas porque académicamente entendí que la verdad, a
partir de que el sujeto cognoscente kantiano como constructor del objeto del
conocimiento y por ende de la realidad, resultaba descartada por la inolvidable
frase de Marx en el prólogo de 1859 (1) “no es la conciencia la que crea la realidad,
es la realidad la que crea la conciencia”.
Demonios
(pensé) entonces ya sé por qué Hegel decía que el mundo camina por el lado
malo; la verdad no es ese valor platónico suprasensible que al solo conocer su
definición, incita en automático a los hombres a hacer el bien.
¿La
verdad es utilitaria? Nietzche me dio
algunas respuestas: la vida humana no es espiritual, es material. La vida
deviene porque su eje dinámico es la voluntad de poder, la voluntad de
conquista que tiende a encarnarse en el superhombre.- El hombre es un puente
entre la bestia y el superhombre.
Dice este
filósofo al que bigotes no le faltaban que, buscando en los orígenes de la
moral uno encuentra que el mal es el protagonista de la historia. Por ende,
dios es el creador del mal y éste goza de mayor afán entre los hombres por obra
de la voluntad de poder.
Así, en
la antigüedad, la aristocracia griega era la creadora de la verdad y por esa
razón se autollamaban los veraces. Ellos no eran un clase social, sino
espiritual (decían) porque eran seres superiores con derecho a reinar sobre los
plebeyos. Así, se desmarcaban de la rectoría divina.
Nietzche
dice que hay vida porque la vida tiende a conservarse y a aumentarse, pero para
aumentar hay que tener voluntad de poder, que es el eje de la vida. Y también,
la v. de p. debe quererse a sí misma y su imperativo es entonces el aumento
constante.
El
neoliberalismo (fase extrema del capitalismo salvaje) conquista y aumenta; no
puede detenerse porque moriría, debido a que, el que solo conserva se muere.
Así
digo, la verdad es una creación de la voluntad de poder; por medio de la verdad, su verdad,
nos hacen saber lo que ellos quieren que sepamos. También, veo que las
distintas verdades, colisionan entre
sí y triunfa la que está respaldada por la que emite la mayor fuente de poder.
Luego
entonces, la verdad es una lucha para conquistar la supremacía de mi verdad sobre la verdad de los demás. Puro interés particular. En Nietzche, los
nazis abrevaron lo suficiente para hacer estallar dos grandes guerras y por
ello vemos que la historia es la lucha por imponer mi poder al poder del otro y
con ello imponer mi verdad. Por ello, se considera que Federico tenía
suficientes méritos para ser considerado un nazi.
Caras y
variadas implicaciones. Con el neoliberalismo, vivimos como testigos
presenciales los tiempos de la fiesta dionisiaca, la fiesta de los instintos,
la embriaguez de la conquista, el festín de la bestia rubia y el guerrero
bárbaro de dos disfraces: financierista y garrotero cuya liberación de sus
instintos lo hace sentir en plenitud. Su
lema: ganar, ganar, ganar.
Muchas Gracias
AMÉ
LA BELLEZA y ME REALICÉ EN LO HUMANO
LIC.
VÍCTOR ALBERTO CASADO MEDINA, D.E.M.
Testigo
de Antonio Pedro
20/Junio/2014
(1)
Prólogo
a la Crítica a la Economía Política.- Londres,
1859
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